el rol de la televisión en el marketing político

Después de las Selecciones de La capital española del pasado 4M, todos se han volcado en agarrar el «suflé» generado por la gran victoria conseguida por Isabel Díaz Ayuso. Absolutamente nadie inspecciona las causas, solo atrae comprender si suben, bajan o se quedan como están. Es la vieja demoscopia.

Se trabaja a corto plazo y se prosigue sin entender que sin un plan definida los datos de la investigación cuantitativa tienen fecha de caducidad, que más esencial que la fotografía actualmente, es comprender si los ciudadanos conocen las suyas proposiciones y si los políticos y las viviendas de investigaciones comprenden las solicitudes de los ciudadanos y asisten a los partidos a poder fijar sus doctrinas y entender cuáles son los posicionamientos políticos de los votantes a los que tienen que ser útil.

14 fallos de publicidad que tienes que eludir en tu campaña electoral

No son todos y cada uno de los fallos que se cometen, evidentemente. Pero son una selección bastante abarcativa y precisa a fin de que tomes las resoluciones que corresponden. En el momento en que llegue tu próxima campaña electoral, impide por favor los próximos 14 fallos de publicidad:

  1. No tiene profesionalismo: políticos operando como creativos de publicidad. Zapatero en tus zapatos, tienes que dejar la imaginación promocional a cargo de los expertos. Ellos son quienes tienen la capacitación y la experiencia para llevarlo a cabo. Tu función como político es otra y se posiciona antes y tras la creación promocional. Antes, en el chato de las ideas y tácticas políticas que los expertos tienen que traducir en propaganda. Y después, en el momento en que es requisito valorar las proposiciones creativas.
  2. Dispersión: propaganda electoral concebida como sucesión de piezas de publicidad particulares. No tiene que ver con hacer aproximadamente spots para televisión sino más bien de hacer una campaña con una composición y narrativa de la que cada parte participe desde el sitio y la función.
  3. Narcisismo: criterios estéticos y de publicidad basados ​​en las opciones personales de políticos o publicistas. De todos modos, las opciones estéticas mucho más esenciales son las de los públicos hacia los que se dirige la propaganda.
  4. Incoherencia: propaganda que cambia de rumbo en frente de los mucho más pequeños capítulos de campaña. Siempre y en todo momento existen varios caminos alternos para tomar, pero es requisito tomar resoluciones y después sostener la congruencia. La mejor propaganda electoral no es la que zigzague sino más bien la que va on-line recta.
  5. Rigidez: propaganda que jamás cambia de rumbo por más que pase un cataclismo político. Es el fallo simétrico al previo. Siempre y en todo momento es precisa una dosis de elasticidad para realizar ediciones en el momento en que sea preciso. Y esta necesidad se mide valorando de forma sistemática la marcha de la campaña y los efectos de la propaganda sobre el electorado.
  6. Asambleismo: opinar que cuantas mucho más personas opinen sobre la propaganda, mejor va a ser la campaña. Del revés: va a ser peor. Las reuniones son mecanismos democráticos imprescindibles en varios campos pero no se usa para realizar buena propaganda.
  7. Improvisación: propaganda electoral que no está apoyada por una investigación anterior de opinión pública. Antes de la primera iniciativa promocional hay que saber de qué forma viven, de qué forma sienten, de qué manera actúan, de qué forma opínan y de qué manera toman resoluciones la gente a las que se desea persuadir o movilizar. Este conocimiento solo lo da la investigación.
  8. Aburrimiento: piezas de publicidad sin todo atrayente. Para seducir es requisito atrapar la atención y divertir. La imaginación es fundamental en esta tarea. Hablamos de crear, de generar algo nuevo, de producir nuevos formatos o de ofrecer vida novedosa a viejos estilos.
  9. Extravagancia: en el momento en que la singularidad se transporta en demasía. Es la contracara del aburrimiento pero tiene efectos negativos afines. Ser original no es un fin en sí ni debe posicionarse por encima de todas las cosas lo demás. Precaución con la propaganda que llama la atención por su extravagancia pero que no persuade a absolutamente nadie sobre el candidato.
  10. No tiene brújula: propaganda sin estrategia política. Las campañas de publicidad mucho más refulgentes se hunden si carecen de estrategia. El primero es el plan estratégico. La propaganda viene después y debe ponerse al servicio del plan.
  11. Superficialidad: propaganda que olvida la política. Son estas campañas atascadas a la sonrisa de los aspirantes, la bella fachada de las imágenes y la música satisfactorio. Carecen de hondura y de links con los inconvenientes del electorado. En el final del día son puro chisporroteo que se diluye sin secuelas.
  12. Espesor político: la lógica política sobre todas las cosas. Es la propaganda electoral que se semeja a un alegato político, a una intervención parlamentaria, a un manifiesto, a unas afirmaciones de prensa oa un mitin. Se restringe a encadenar ideas políticas con la mucho más pura lógica política. De esta manera, sin más ni más, se condena a reiterar lo que se dijo, a picar con el argumentario que picó a lo largo de los años precedentes. Tal y como si la campaña electoral no tenga existencia y no fuese diferente a la campaña política.
  13. Frialdat: propaganda que no conmueve. La propaganda electoral solo conecta con el votante en la medida en que tenga alguna tonalidad cariñosa, alguna calidez humana. No son los fríos silogismos los que mueven a los humanos. Son las conmuevas.
  14. Exceso de dificultad: propaganda que no se entiende. Jamás en la narración de la raza humana el cerebro de los votantes estuvo tan bombardeado informativamente como en este momento. En este contexto el cerebro se inhabilita y se resiste en oposición al complejo. Para sobrepasar el bloqueo, tu propaganda electoral ha de ser fácil, simple, directa, alcanzable.

Escucha popular: El elemento clave del marketing político

¿Qué temas de campaña se discuten y de qué forma los políticos dan forma a la imagen es dependiente de la información conseguida de la opinión pública . Esta opinión pública puede analizarse y acumularse con el apoyo de herramientas de escucha popular. Merced a esta «escucha», las tácticas políticas tienen la posibilidad de ir alén de la fácil focalización por estrato popular.

Con la difusión de las comunidades y las herramientas de Escucha Popular, la recopilación de información se usa mucho más que jamás en la mercadotecnia político. «Me agrada», tweets, streams en youtube, imágenes en Instragram, etcétera. Las audiencias han anunciado mucha información sobre la visión o inclinación política. Así sea esperando de información personalizada del partido que apoyan o por el fácil efecto de la exposición causada por las comunidades, los individuos de interfaces y autores de contenidos aportan datos importantes de cara al desarrollo de tácticas políticas.

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