el montaje de marketting del realismo mágico de la literatura

El tiempo y la transformación del temor son los indivisibles compañeros de viaje de esta visión aclaradora y lúcida de la Historia de España reciente que se nos enseña esconde bajo la biografía de los héroes o soñadores anónimos que, olvidados por la memoria colectiva, pasean perdidos durante esa obscuridad de la noche que es el olvido. ¡Qué bien difícil es desprenderse de los traumas de los fallecidos que yacen bajo un charco de sangre que se funde con la nieve!, más que nada, si el fallecido continúa con los ojos libres y quien lo ve es el Comandante Arenas que, transmutado por arte de la dramaturgia de ‘Ignacio Amestoy en Dionisio Ridruejo, no sale indemne de estas muertes, ni tampoco del frío y la catástrofe que piensa fallecer lejos de casa y de una madre. El militar cede en frente de entre los sentimientos mucho más universales del hombre: el cariño. Los viejos idóneas, en un caso así, no caen derrotados, sino se diluyen para transformarse en otros, quizás mucho más lúcidos, en los que las considerables expresiones de la Revolución Francesa renacen en la cabeza del nuevo hombre con exactamente la misma fuerza que antes va ser poblada por los mayúsculos dogmas de los totalitarismos. Dionisio Ridruejo, Una pasión de españa es una intensa obra de teatro de un teatro que se divide al unísono en dramático y reportaje, al que hay que añadir una enorme carga política y también ideológica que nos ubica sin tapujos en el territorio del lirismo mucho más negro de la raza humana que, siempre y en todo momento detrás del resto, nos somete al yugo opresor de las tiranías. Ignacio Amestoy se presta, sin motivo alguno, a esta pública demanda, y lo realiza desde un criterio intelectual al que añade unas enormes dosis tráficas que transforman a sus individuos en el símbolo especial de esta dualidad humana capaz del peor y lo destacado. La enorme carga de simbolismo y esa majestuosidad iconográfica que está desplegada sobre un ámbito (donde el gimnasio es un especial campo de guerra que representa la mayor de las derrotas humanas y su posterior redención), que se nos mete en nuestros sentidos a ritmo de credos, glorias o caras al sol, donde ninguna es casual, sino constituyen el popurrí sonoro de toda una forma de ver y comprender la vida; una vida donde el gimnasio es la máxima representación del esfuerzo, la especialidad y el orden; orden maldito, en ocasiones.

Peculiaridades de la literatura del realismo mágico

  • Temas. Los temas son variadísimos (el fatalismo, la angustia y el pesimismo son ciertos recurrentes), pero siempre y en todo momento están relacionados con las condiciones socioeconómicas, la historia, los mitos, las leyendas, las opiniones y las supercherías de América Latina. Además de esto, es recurrente que se empleen temas de la verdad para convertirlos en algo insólito y extraño y que las proyectos manifiesten una crítica popular.
  • Individuos. Los individuos, por norma general, representan tipos sociales que hay en la verdad y se resaltan esos que forman parte a campos populares o marginales. Además de esto, los individuos tienen la posibilidad de atravesar metamorfosis o cambios inusuales y no se sorprenden con los hechos irreales, por el hecho de que los conciben como normales.
  • Puestos. Los sitios son niveles latinos que hay o que podrían existir en la verdad, como las ciudades y el campo; y que tienen la posibilidad de transformarse en sitios inusuales.
  • Composición. La composición de las novelas y cuentos del realismo mágico acostumbra enseñar una quiebra con la lógica lineal, la causal o la temporal. Por lo relacionado a la linealidad, es recurrente que se rompa con la secuencia clásico de introducción, nudo y desenlace. En lo que se refiere a la causalidad, no hay una explicación de por qué razón suceden hechos irreales, en tanto que se estima que forman parte a la cotidianeidad del relato. En lo que se refiere a la temporalidad, una historia puede estar contada de manera cronológica, pero asimismo es común que esté fragmentada o que haya saltos y composiciones temporales.
  • Narrador. El narrador puede estar en primera, segunda o tercera persona y es común que se combinen diferentes narradores en una sola obra. Además de esto, el narrador interpreta lo irreal como una parte de la normalidad, pues no enseña por qué sucede algo ilógico.
  • Figuras oratorias y elementos literarios. Las figuras y elementos literarios que mucho más se usan son:
    • Imágenes sensoriales. Son especificaciones que evocan todo cuanto puede ser percibido por los sentidos, como colores, fragancias, sonidos, sabores y texturas.
    • Yuxtaposición. Se mezclan 2 temporalidades, sitios, hechos, individuos o voces que no tienen la posibilidad de existir o pasar al tiempo a la verdad.
    • Utilización del grotesco. Se mezclan elementos que naturalmente no tienen una relación o conexión lógica o estética.
    • Hipérbole. Se exageran las especificaciones de un individuo, rincón, objeto o acontecimiento.

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