el método podemos marketing marxista para partidos no marxistas epub

La contribución del sociólogo Antonio Gramsci a la expansión del marco teorético marxista se centró en los inconvenientes emergentes a inicios del pasado siglo, incluyendo el inconveniente educativo y cultural. Este estudio le dio la condición de entre los pensadores mucho más expresivos y también esenciales del siglo XX, cuya predominación y notoriedad en distintas áreas del conocimiento y la actividad política está presente hasta esta época. Sus teorías y prácticas marcadas por la separación con cualquier clase de dogmatismo que engendraba ideas marxistas, procuraban recobrar el vigor de la disputa con otras concepciones de todo el mundo como procedimiento de crítica política y producción de conocimiento. Si bien vivieron en distintas tiempos, estos 2 pensadores compartían deseos y visiones afines de todo el mundo, si bien cada uno de ellos tiene su identidad de pensamiento bien acotada por sus proyectos.

Si bien jamás ha anunciado ningún libro en su historia, Antonio Gramsci (1891-1937) escribió múltiples productos en gacetas de partidos y en la prensa, aparte de múltiples cuadernos escritos a mano a lo largo de su detención , impuestos por el régimen fascista italiano, liderado por Mussolini. Estos escritos, populares como “Cadernos do Cárcere”, publicados póstumamente representan, actualmente, una rica fuente de reflexión filosófica, sociológica y política con relación a la sociedad.

Dialéctica materialista y polémica

Como hemos dicho previamente, la iniciativa de Marx de una dialéctica de las cosas ha provocado una sucesión de polémicas y fue puesta en cuestión por propios y extraños a la tradición marxista. Hegelianos como Dotti sugieren que no es aceptable –o que al menos es de incierto resultado– la operación teorética que Marx transporta adelante con la contradicción dialéctica. Ya que por una parte demanda la carencia de cientificidad de la dialéctica hegeliana pero, por otro lado, la salva para su análisis científico. La restauración de la dialéctica, de todos modos, denotaría, para Dotti, mucho más una continuidad que una separación con la tradición idealista. En Dialéctica y derecho leemos:

“Las tendencias contrastantes que conviven en el seno de su argumentación, y especialmente la manera en que procurará armonizarla, revelan -suponemos- menos la separación que la continuidad con la tradición filosófica idealista , y forman una hipoteca que el Marx maduro, lejos de amortizar, graba en exactamente el mismo instante que cree estar realizando ciencia. La doble filiación teorética está representada, por una parte, por la apología de un empirismo radical en la manera de una opinión ultrancista de lo preciso en oposición al abstracto; por otro, por la búsqueda de la esencia fundante de la que esta situación específica solo da un testimonio demacrado. Empirismo científico entonces contrapuesto a la inversión especulativa; y simultáneamente, captación de un fundamento oculto que, por ser tal, tiene a la empiría una suerte de negación de sí (…) La operación teorética que Marx hace en 1843 para solucionar esta cuestión complicada, si bien de incierto resultado, por el hecho de que permite la supervivencia de una sucesión de nociones hegelianas (contradicción real, enajenación, negación de la negación, esencia humana como unidad originaria) que frustran el armado de una ciencia popular. En la Kritik, Marx cree poder unificar en una argumentación congruente el rechazo del marco general enteramente idealista de la dialéctica hegeliana, en labras del respeto de la autonomía ontológica de la empiría, y la restauración para la ciencia del módulo dialéctico de la contradicción reflexiva, tal y como si fuera viable desgarrarle del pensamiento en el que cumple congruentemente su función idealista” (Dotti, 1983: 239-240).

Deja un comentario