el fracaso del marketing de los neumaticos antipinchazos de michelin

Seguir hacia tácticas de marketing sustentables que se amparen en una producción accesible con el medioambiente es uno de los más importantes objetivos y retos de las considerables compañías en todo el mundo. Por una parte, achicar la polución generada y por otro hallar brindarle un valor añadido a la industria de hoy, son los objetivos que fuerzan a toda clase de compañías a cambiar sus hábitos y acciones recientes.

Desgracias ambientales y sanitarias, como tienen la posibilidad de ser los huracanes y las pandemias que cada vez son más comunes en el planeta moderno, dejaron en prueba que es imposible mantener un mundo saludable con ocupaciones extractivistas y violentas con el medioambiente .

En el momento en que el éxito fue pinchar el neumático

Aquella tarde de primavera de 1889, un ciclista penetró en la factoría de cauchos que regentaban André y Edouard Michelin. El intrépido deportista había pinchado entre los neumáticos de la bicicleta y precisaba asistencia, puesto que Dunlop, que fue el desarrollador de los primeros cilindros de caucho hinchados con aire para otorgar confort a los corredores, había enganchado los neumáticos a las llantas del vehículo de manera que era prácticamente irrealizable desmontarlos para su reparación. Los trabajadores de Michelin hicieron todo cuanto lograron con ese neumático pinchado… pero el arreglo duró menos de cien metros. A pesar del fracaso, la iniciativa del neumático desmontable se transformó en la meta prioritario de los Michelin. Un par de años después, la factoría presentó un sistema que dejaba «sustituir en una cuarta parte de hora una cámara de aire pinchada, usando solo medios mecánicos y sin que requiera la intervención de un experto. Para resumir, un neumático desmontable que logre ser reparado por cualquier persona», según explicaba nuestro Edouard Michelin. Ver mapa mucho más grande El neumático desmontable se probó intensamente en una carrera de ida y vuelta entre París y Brest, en el radical oeste del país galo. No obstante, el proyecto precisaba novedades, puesto que para arreglar un fácil pinchazo era preciso aflojar hasta… ¡17 hembras! Y después había que apretarlas, claro. Tres meses después, Michelin presentaba un neumático que podía desmontarse en un minuto y cincuenta segundos y, para ponerlo a prueba, en el mes de junio de 1892 organizaron una carrera entre París y Clermont-Ferrand, donde tiene su sede la compañía. Además de esto, para incorporarle emoción al tema, los organizadores extendieron por el sendero claves que causaran pinchazos en las ruedas de los contendientes y probar de esta manera la validez del neumático desmontable Michelin. Jamás muchos pinchazos brindaron tanto éxito a una marca de neumáticos.

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