ejemplos de las dimensiones de la demanda marketing kotler

Tengo la sensación de que estamos trabajando en los nuevos artículos o servicios de una manera bastante lineal. El propósito económico se antepone a algún otro y centramos toda nuestra estrategia en hallar ese encontronazo económico que menciono. No obstante, diseñar un producto o servicio supone (o debería implicar) trabajar desde un enfoque mucho más poliédrico, sabiendo todas y cada una de las dimensiones de un producto. Estas son: Servible, Popular, Sensible y, evidentemente, Económica. Y lo atrayente es que estas dimensiones son importantes tanto para el cliente para la compañía. Observemos por qué razón.

Servible

Segunda dimensión: producto genérico

En la primera dimensión el producto empieza a concretarse, y su diseño prosigue en la segunda dimensión, el producto genérico. Grosso modo, radica en cerrar el beneficio básico en un producto real, debemos transformar el beneficio importante en una versión básica del producto. De esta forma, si lo que deseas es vender un sofá, la primera cosa que debemos llevar a cabo en esta dimensión es hacer el diseño básico del sofá.

En el momento en que llegamos a la tercera dimensión es requisito poner sobre el papel una sucesión de atributos o condiciones que los individuos aguardan del producto o servicio que procuran, y con los que están en concordancia. Es lo que se conoce como satisfacción básica, lo que nos se utiliza para contemplar las pretensiones básicas o igualar lo que da la rivalidad. De esta forma, si vamos a vender un sofá en esta tercera dimensión se tienen dentro el respaldo, el apoyabrazos, el acolchado o las ediciones para 2, tres o 4 plazas.

Expectativa del producto

O sea sobre los puntos que el cliente espera conseguir en el momento en que compra el producto. Este abrigo ha de ser verdaderamente caluroso, asegurador del tiempo, del viento y ser cómodo al montar en bicicleta.

El producto incrementado se refiere a todos y cada uno de los causantes auxiliares que distinguen al producto de la rivalidad. Esto supone especialmente la identidad de la marca y su imagen. ¿Es este abrigo caluroso, con estilo y su color moderno está realizado por una conocida marca de tendencia? Pero asimismo componentes como el servicio, la garantía y la buena relación calidad precio juegan un considerable papel. La meta es dar algo alén de un producto aguardado. Es la traducción del deseo que se transforma en situación.

Beneficio incrementado

Una vez igualadas las condiciones del producto de la rivalidad, es en esta dimensión en el momento en que poseemos la posibilidad de diferenciarnos, aportando un valor único a nuestro producto. Además de esto, los puntos incluidos en esta dimensión son los que acostumbran a usarse en los claim de propaganda para producir atracción; si tienes ganas de saber mucho más sobre los claim te lo enseñamos todo en este articulo.

En la quinta y última de las dimensiones de un producto podemos encontrar las perspectivas futuras, o sea, todas y cada una aquellas ampliaciones, incrementos o variantes que puede padecer más adelante el producto o servicio para agradar probables pretensiones inexploradas hasta la actualidad. En todo caso, va a tener una enorme predominación en el diseño del beneficio potencial las tendencias de consumo que se aguarden sobre ese producto. Hace unos años, podríamos estimar como beneficio potencial en un turismo un sistema de geolocalización en el caso de hurto.

CADA PRODUCTO SOCIAL ATIENDE UNA DEMANDA

Mirando documentación sobre estas “solicitudes”, estamos un atrayente estudio de Ma. Jesús Zambrano (Editorial IEPALA y la Librería Tercer Planeta) donde expone estas siete solicitudes.

  • La DEMANDA LATENTE, donde descubrirla representa una ocasión de ingresar el nuevo producto popular, reconocido desde una necesidad popular que necesita un servicio popular efectivo; ejemplo: el antitabaquismo o el control de la polución.
  • La “DEMANDA INSATISFECHA“, cuyo reto es desarrollar un nuevo producto popular desde la disminución de la brecha del producto previo no resuelto o que no alcanzó el nivel esperado de satisfacción.
  • La “DEMANDA DAÑINA” es en el momento en que los receptores perciben o tienen ideas socialmente dañinos, así como: el racismo, el conducir bajo los efectos del alcohol o la drogadicción. Aquí se ofrece ofrecer una práctica sustitutiva exitosa.
  • La cuarta demanda, la “DUAL“, es un término de producto (antitabaquismo, por servirnos de un ejemplo) propuesto como un instrumento o medio para efectuar el valor del producto popular. En la situacion del antitabaquismo, sería un procedimiento para no fumar más; un curso, pastillas, etcétera.
  • La “DEMANDA ABSTRACTA” es una clara sensibilización y concienciación sobre un emprendimiento popular en un preciso período temporal.
  • La próxima es la “DEMANDA IRREGULAR“; aquella necesidad que se muestra de manera puntual y eventual, por servirnos de un ejemplo, las campañas de donación de sangre, en las que la sociedad coopera de manera ocasional.
  • Y, al final, mostramos la “DEMANDA VACILANTE“, en el momento en que la demanda del producto popular se marcha haciendo más débil y debe apuntalarse presentando desenlaces y nuevos desafíos; por poner un ejemplo, la asistencia en urgencia y reconstrucción desde los catastrofes naturales.

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