comos e relaciona la teoría del apego con el marketing

El próximo artículo forma parte al libro Emocionarte con los Pequeños, que va a estar en venta desde el 20 de Septiembre y del que se va a hacer la presentación en el Ateneo de La capital española el 14 de Octubre de 2009

Todos entendemos que la relación entre el niño y sus progenitores es primordial para el avance evolutivo. Desde esta seguridad, tenemos la posibilidad de determinar el apego como ese nudo sensible que lleva a cabo el niño con los progenitores (o figuras parentales) y que le da la seguridad sensible importante de cara al desarrollo de sus capacidades tanto sicológicas como sociales.

2.2 Género de apego

Aferramiento seguro: la vinculación cariñosa con el adulto se refleja en la interacción (intercambian elementos, patrón de alejamiento-cercanía-alejamiento y vida de interacción en distancia.de la figura de apego el niño la busca y también inhibe su conducta (no llora) En el instante del rencuentro busca el contacto tanto mediante formas de proceder a distancia como próximas En lo que se refiere a la conducta exploratoria, el niño usa el progenitor como a base segura: busca cercanía al unísono que es con la capacidad de alejarse. En el momento en que se genera el rencuentro tras su sepa, se conforta y regresa a sus escenarios de juego y exploración con velocidad. El cuidado frente a la extraña es en un inicio natural, si bien después puede darse una interacción gradual con ella

Aferramiento de evitación: observaremos a un niño comprometido con los juguetes pero con poca vinculación a la figura de apego a quien, además de esto, no supone en sus juegos. Da sensación de desinterés o rechazo hacia el cuidador y el nivel de ansiedad en frente de la separación es nulo o escasísimo. Hay una conducta exploratoria pero sin interaccionar con el cuidador. No hay cuidado en frente de la persona extraña.

Género de apego

El cuidador, de entrada, debe asistir al bebé a consolidar un avance popular y sensible en la normalidad estableciendo un apego seguro. Si no es de este modo, se tienen la posibilidad de desarrollar múltiples géneros de apego inseguro. Ahora, expondremos todos los modelos:

  • Seguro: El niño considera al cuidador como una base segura para la exploración. Busca la cercanía y la queja en el momento en que se distancia. El niño se desarrollará de manera sana y adaptativa, con espacio para medrar y examinar pero sintiéndose amparado y protegido si lo necesita. Se va a sentir amado de manera incondicional. El cuidador tiene una reacción de manera correcta a las pretensiones del niño.
  • Ansioso: Le resulta realmente difícil realizar en frente de las ausencias del cuidador. El bebe busca garantías todo el tiempo. El cuidador es exageradamente asegurador con el niño, sin dejarle ser sin dependencia. En el momento en que el cuidador se distancia, lo bebe llora desconsolado y le cuesta bastante restituirse.
  • Bivalente/Fuerte: El cuidador no es un individuo que transmita seguridad. El niño busca la cercanía antes que el cuidador se separe y en el momento en que esto sucede el bebé se irrita. Se preocupa por la disponibilidad del cuidador, intentando encontrar contacto, pero resiste con íra en el momento en que lo llega. El cuidador es inconsistente entre las respuestas apropiadas y negligentes. El niño jamás sabe a qué atenerse, jamás sabe si va a recibir un ataque o un abrazo con lo que sigue regularmente alarma frente a la arbitrariedad.
  • Evitativo: Exhibe poca aptitud de cariño. No exhibe irritación hacia la partida del cuidador ni prácticamente ninguna reacción en el momento en que este resurge. Lo bebe siente que no hay apego, con lo que es rebelde y con baja autovaloración. El cuidador fué negligente en el sentido de que no se hace cargo bastante de las pretensiones del bebé.
  • Desorganizado: Este es el mucho más alarmante. El bebe se comporta de manera atemorizada, confunde sus permisos, muy negativista, con adversidades para expresar su cariño. De forma frecuente asociado a maneras de abuso infantil. Cuidadores totalmente negligentes.

“Situación extraña”. Mary Ainsworth

Un personaje esencial en el estudio del apego es Mary Ainsworth, entre las psicólogas estadounidenses mucho más reconocidas y valoradas por su contribución a esta teoría. Ainsworth fue un tanto mucho más lejos y ha propuesto su término de “situación extraña”, en 1960, valorando el género de apego en pequeños, con la que añadió a esta teoría tres estilos de accionar: Segur, Insegur- Evitativo y también Inseguro-Bivalente.

 

Aferramiento seguro

Esta clase de apego se da en aquellas relaciones donde la figura de apego, normalmente la madre, el padre o el cuidador, aportan seguridad y protección al niño. En el momento en que el niño está con su figura de apego, se siente seguro y protegido. Además de esto, la figura de apego estimula la autonomía del menor, invitándole y animándole a examinar su ambiente mucho más próximo ahora saciar su curiosidad, entre las conmuevas básicas con las que nacemos.

Una tercera característica básica del apego seguro es la decodificación, donde los progenitores o cuidadores se transforman en los referentes en el momento de explicarles lo que les sucede a sus hijos/estudiantes y lo que pasa en el planeta. Por poner un ejemplo, cuestiones del tipo «Mamá, ¿por qué razón el padre está opinando con la tía?» o “¿este pájaro ha muerto?” han de ser decodificadas o respuestas por las figuras de autoridad si deseamos ser figuras de apego seguro y no inseguros. Respuestas del tipo «esto son cosas de mayores» o «eso a ti no te resulta interesante» no benefician el estilo de apego seguro.

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